Cuentos para el desarrollo motor

A los niños y niñas les encanta que les cuenten cuentos. Desde los primeros meses de vida, antes de saber leer, les divierte tenerlos en la mano, ir pasando páginas y ojear los dibujos. Incluso en algunos casos, pueden saberse las historias de memoria e irlas recordando solamente mirando las ilustraciones, lo que ayudará a desarrollar la capacidad de retención.

Pero también podemos aprovecharnos de éste gusto por los cuentos para desarrollar otras áreas igual de importantes y necesarias en su crecimiento.

Además de estimular la imaginación y la creatividad, la memoria, enriquecer vocabulario, fomentar el amor por la lectura y un larguísimo etcétera, los cuentos son una magnífica herramienta para desarrollar habilidades motoras.

Si, has leído bien, habilidades motoras, para ello vamos a servirnos de los cuentos motores. Son una variante de los cuentos narrados, podemos trabajarlo tanto en grupo, en el aula de infantil, como de forma individual en casa. La diferencia con los anteriores es que los niños y niñas irán representando lo que cuenta el narrador, teatralizando la historia.

Podemos llevarlo a cabo de muchas maneras, teniendo en cuenta el nivel de actividad/pasividad que queramos buscar. Por ejemplo, podemos ir narrando la historia y en un momento determinado realizar una pregunta y/o demandar una acción concreta (menor actividad) o dejar que vayan representando libremente toda la historia a medida que se narra (mayor actividad).

Existen numerosos cuentos motores en internet, que podemos leerles a nuestros peques e ir representando con ellos. También podemos adaptar los cuentos clásicos o aquellos que tengan en casa y más les gusten, para darles un nuevo matiz. Un cuento personalizado ideal es el de Iván y sus amigos . En este enlace podéis ver una narración con marionetas de dedos.

Gracias a este tipo de cuentos, podemos trabajar numerosas áreas de desarrollo, además de las descritas anteriormente: Motricidad fina y gruesa, esquema corporal, ritmo… Si lo trabajamos en grupo, además, actúa como agente socializador, ya que podemos dividir al grupo por parejas, para que colaboren entre ellos. Por ejemplo, si hacemos un cuento sobre el huerto, un componente de la pareja puede hacer de semilla, colocarse agachado en el suelo mientras el otro componente hace de agricultor. Deberá regarlo y mientras lo hace, la “semilla” crecerá y podrá ponerse en pie estirando los brazos, luego lo puede trasplantar, cambiar los roles, etc. Otra ventaja, siguiendo este ejemplo del huerto, es que si trabajamos en grupo, podemos preguntar qué tipo de semilla quieren ser, dando lugar a debate y a que se escuchen entre ellos, aprendiendo así nuevo vocabulario y habilidades de comunicación y escucha. Si lo hacemos con nuestros hijos/as en casa, fomentaremos la elección de un tipo de semilla cada vez (un día soy un tomate, otro un melón o, incluso, una habichuela mágica).

Para apoyar aún más este tipo de actividad, y que la motivación sea mayor, podemos fabricar materiales caseros para utilizar durante el cuento. Uno que gusta mucho es “la banda de rock”. Podemos usar fiambreras y dos palos como batería, hacer una guitarra de cartulina y pegar trozos de lana que simulen las cuerdas, rellenar un tarro con garbanzos o arena a modo de maraca, incluso se pueden hacer castañuelas con tapas de botes.

En definitiva, lo interesante es realizar variantes de los cuentos narrados para que los más pequeños sean partícipes de la historia en primera persona. Debemos saber elegir el momento en el que llevar a cabo esta actividad, por ejemplo, antes de dormir, será mejor narrar el cuento, en lugar de incentivar la actividad motora, ya que lo que queremos es relajar, no excitar. Por el contrario, si estamos narrando un cuento y vemos que nuestro hijo/a comienza a aburrirse o no entra en la historia, lo convertimos en un cuento motor.

¡Cuantos más sentidos utilicemos, más fácil resultará adentrarse en la historia y la diversión estará asegurada!>

El artículo es de nuestra colaboradora Laura Mezzo Iniesta, TSEI en educación infantil además de Especialista en TEA y atención temprana.